Amar lo que te rompe: el precio de la lealtad en el toreo.
- Imanol Sánchez Vizcor
- 6 may 2025
- 2 Min. de lectura

Hoy, mientras viajaba en el AVE rumbo a Madrid para grabar una entrevista con uno de los periodistas más reconocidos del país —para uno de los diez pódcast más escuchados de España— no podía evitar hacerme una pregunta incómoda:
¿Qué sentido tiene seguir defendiendo una profesión a la que le entrego tanto y que, a veces, parece devolver tan poco?
Lo pensaba con un nudo en el pecho. En un año difícil, en el que, por una razón o por otra, los contratos no llegan —como ya conté en algún post anterior— la pregunta se repetía en mi cabeza una y otra vez:
¿De verdad merece la pena seguir luchando por esto?
Con tantas decepciones, con tanta incertidumbre… ¿por qué me nace de forma natural seguir adelante, sin rendirme? Ni yo mismo lo entendía.
Hasta que, casi sin darme cuenta, encontré la respuesta.
La constancia, el compromiso, la resiliencia... son pilares del toreo. Pero hoy me di cuenta de que hay uno más, tan profundo como olvidado: la lealtad.
Lealtad no solo a la profesión. Es decir al toreo. Lealtad a uno mismo, a los principios que uno elige y defiende. Porque ser leal es apostar por una forma de vida incluso cuando las circunstancias son adversas. Es no traicionarse, aunque la tormenta arrecie. Es mantenerse firme en medio del vendaval, aunque el mundo no entienda por qué sigues ahí. Máxime cuando lo fácil y lo lógico sería abandonar. Esa es la verdadera lealtad. Y también, el verdadero toreo.
En un mundo donde muchos abandonan el barco al primer síntoma de agua, donde los principios se doblan al mínimo viento, me hago una pregunta clara:
¿Quiero ser como ellos?
La respuesta es no.
Hoy reafirmo mi compromiso. Porque incluso cuando duele, incluso cuando se hace cuesta arriba… seguir defendiendo mi profesión, es mi forma de ser leal a ella.
Y eso, para mí, lo vale todo.

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